Erase una vez una triste y pobre chiquilla la cual su novio hacía poco la había dejado. En su oscura e infinita soledad, pensando y pensando cómo salir de su también ruína total, se le ocurrió hacer uso por fin de lo que a su tierna edad del pavo se le ocurrió estudiar: ponerse a pintar. Lo que su mente enferma la decía es que no pintara como todo el mundo no, que tenía que pintar de una forma original, fuera de lo normal y a la altura de una mente perturbada. Eso si, acompañada de sus dos amigas trastornadas de infancia mientras cantan ópera. Y qué mejor forma de pintar un cuadro que beber pintura para luego rabar encima de un lienzo...
Si amigos, una tal Millie Brown se le ocurrió tal proeza para ganarse la vida la cual oye, desde luego imaginativa es, saludable... no creo que mucho.
Ahí va el vídeo donde muestra sus dotes artísticas. Son 5 minutos, no sé si seréis capaces de verlo entero.
Si amigos, una tal Millie Brown se le ocurrió tal proeza para ganarse la vida la cual oye, desde luego imaginativa es, saludable... no creo que mucho.
Ahí va el vídeo donde muestra sus dotes artísticas. Son 5 minutos, no sé si seréis capaces de verlo entero.
PD: Por si acaso. El párrafo que narra su vida es una interpretación mía, aunque no creo que se aleje mucho de la realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario