viernes, 18 de noviembre de 2011

El final que todos desearíamos

Que mejor día que hoy para ilustrar cómo debería podría acabar la saga petarda ñoña de vampiros que brillan con purpurina de noches de fiesta cuando se ponen al sol y hombres lobo que se transforman en perros gigantes que se enamoran perdidamente de tías corrientes y molientes. Si acabara así pagaría por verla en el cine... Solo faltaría la escena como la de Blade 1 de la discoteca para darle algo de chicha y evitar que nos durmiéramos.




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