Al igual que le nombré en su muerte a pesar de que, como dije en aquella ocasión, no era santo de mi devoción, lo tengo que comentar también ahora. Y es que al parecer, el amigo Jobs era un negrero sin compasión ni sentimientos.
Nadie va a poner en duda que fue un gran emprendedor, que hizo grandes cosas, que supo aprovechar otras muy bien y que fue una fuente de inspiración para muchos. En su muerte fue idolatrado y elevado casi a la categoría de semidiós pero tiene bastantes razones para dejarlo bastante abajo en esa escala de valores humanos.
Explotador y hasta mala gente me atrevería a decir, no tenía piedad con los trabajadores. Su enorme fortuna se basó, en parte, en una enorme explotación de seres humanos. Sus productos no se fabrican en EE.UU. sino en Shenzen, también conocido el Silicon Valley de China, donde hay un conglomerado de empresas (una de ellas Apple) en la que trabajan 420.000 empleados en condiciones lamentables. Estos son explotados llegando a trabajar 16 horas diarias 6 días a la semana en condiciones militares en sus cadenas de montaje.
La gran fortuna de Jobs (aproximadamente 8.500 millones de dólares) y los grandes beneficios de su empresa, se basaban en gran parte en esta súper explotación. Los suicidios consecuencia de las fatídicas condiciones de trabajo, estaban a la orden del día. Según cuenta el diario londinense Daily Mail, a los empleados de las fábricas de Apple en China se les obliga a firmar un contrato en el que se comprometen, a ellos y a sus familias, a no denunciar y a no llevar a la compañía a los tribunales en caso de accidente, daño, muerte o suicidio. El “sr.” Jobs tenía una gran hostilidad hacia la clase trabajadora tal, que llegó a aconsejar al presidente Obama a imitar a China y permitir a las empresas estadounidenses tratar a sus empleados como lo hace el país oriental y para añadir chicha, pasarse el tema medio ambiental por el forro.
No solo tratar a los empleados como cacota sino que vejar a compañeros del gremio también le encantaba, como a Bill Gates, al cual ridiculizó por crear una fundación benéfica que llevara su nombre (¿lo haría también con Ronald Mc Donald?). Todo lo que fuera obras de caridad parecía provocarle irritación al de la manzana pocha. No olvidemos que una de sus últimas obsesiones, y como ya comenté, era acabar con Android.
Espero no herir sensibilidades, simplemente muestro la otra cara de alguien que tenía un lado oscuro a mi parecer más grande (más que yo incluso ¡¡JÚA!!) que el mejor de sus lados. A la espera de ataques troll y fanboys quedo :)


No hay comentarios:
Publicar un comentario